viernes, 12 de diciembre de 2008

Hacia una Economía de Equilibrio Social

Numerosos académicos y, llamativamente, muchos líderes principalmente de sociedades en vías de desarrollo intentan mantener como estrategia práctica y en otros casos como materia de discernimiento intelectual la distancia entre la acción política y la economía. Curioso, en un mundo globalizado y “financierizado”.

Este concepto, la financiarización, puede ser la característica del mundo postindutrial más trascendente, predisponiendo al conflicto a la relación sociedad civil-Estado dado que la ciudadanía queda expuesta a decisiones que éste último no puede manejar. Vale pensar solo en la lucha que colosalmente en desventaja debe llevar adelante el presidente de un banco central nacional a la hora de mantener el valor de una moneda, tarea fundamental de una entidad de éste tipo, frente a un mercado que maneja diariamente más de 2 mil millones de dólares.

Tal cual lo ha afirmado Daniel Bell, “los Estados nacionales continuarán declinando como unidades efectivas de poder: son demasiado pequeños para resolver los grandes problemas y demasiado grandes para resolver los
pequeños
”.

El Estado nacional soberano y paternalista, con una acción de gobierno “fuerte” en lo interno e ideológicamente comprometido no tiene más espacio. Deberá pensarse en términos más flexibles, buscando consensos y potenciando los intereses estratégicos de la sociedad de cara al mundo moderno y sus posibilidades.

Es decir, un estado líder de acuerdo a los estándares de managment modernos con una acción directa en cuanto a la recepción de la autoridad que como tal la sociedad le transfiere y una percepción fina de sus intereses a corto, mediano y largo plazo. En definitiva, un estado moderno, eficaz y profesional.

Es en éste marco que surgen lo que podemos definir como unidades microsociales capaces de incorporar el concepto de modernidad de gestión y al mismo tiempo ser catalizadores sociales, funcionando como entes de equidad social a través de, justamente, la potenciación de la iniciativa individual del ciudadano.

Como ejemplo puede mencionarse al cooperativismo, abastecido con instrumentos sumamente especializados e innovadores en lo operativo y financiero, como posible estrella de éste tipo de unidad social en el cual la acción del estado se destacaría a la hora de generar las estrategias políticas macro de su accionar y el acceso a herramientas sofisticadas de crédito pregonando y facilitando la federalización de los proyectos y eliminando sistemáticamente el “lobby” corporativo.

Este concepto novedoso de construcción de nuevos espacios permite el progreso individual y social, de la mano del respeto y del aprovechamiento de las libertades como vehículo de incentivo a la acción.

Asimismo generan las bases para la construcción de valores sociales, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, caracterizados por la libertad e igualdad de los ciudadanos.

En definitiva, brindan la posibilidad de construir una verdadera conciencia ciudadana cosmopolita permitiendo a la vez una mayor capacidad de acceso a los diversos actores sociales a la discusión política.


Rodrigo González
Director - FOREX ARGENTINA

No hay comentarios: